Proyecto Sabane

Muchos os preguntaréis, ¿qué hace una entrada como ésta, claramente escrita en prosa, en la categoría de ‘Lírica’?
Bueno, eso tiene fácil solución:
 
    Si consultamos en el ‘Diccionario esencial de la lengua española’ (2006) ‘lírica’, nos encontramos las siguientes acepciones, separadas en dos bloques, según se refiera a la palabra como nombre (femenino) o al adjetivo, respectivamente:

lírica. F. Género literario al cual pertenecen las obras, normalmente en verso, que expresan sentimientos del autor y se proponen suscitar en el oyente o lector sentimientos análogos.

lírico, ca. ADJ. 1. Perteneciente o relativo a la lira, a la poesía apropiada para el canto o a la lírica. Recursos líricos. ‖ 2. Dicho de una obra literaria: Perteneciente o relativa a la lírica. ‖ 3. Dicho de un poeta: Que cultiva la poesía lírica.4. Propio o característico de la poesía lírica, o apto o conveniente para ella. Lenguaje, talento lírico. ‖ 5. Que promueve en el ánimo un sentimiento intenso o sutil, análogo al que produce la poesía lírica. Ambiente lírico. ‖ 6. Dicho de una obra de teatro: Total o principalmente musical.

   Utilizando la primera acepción del segundo bloque, que se remonta a los orígenes en la antigua Grecia de este género literario, cuando se cantaba acompañado por una lira, me serviré de ésta rodeada de lirios, para convertir esta entrada en bella, hermosa y lírica:

Curioso uso de un caparazón de tortuga...

Curioso uso de un caparazón de tortuga…


 
 
Finalizada la trampa, me dispongo a explicar lo que, de ahora en adelante, llamaré ‘Proyecto Sabane’:
 
El origen
Todo empezó con una invitación, pero no una cualquiera, sino una difícil de rechazar:
Mi amiga Ane me invitaba a cenar unas tortitas como las que os acabo de enlazar (de hecho es ella la autora de ese blog, que ya ‘critiqué’ en otra entrada pasada), acompañadas de sirope de arce (que nunca antes había probado), de chocolate, y helado de vainilla… ¡riquísimo! Y si a eso lo acompañas con una película post-cena, el resultado es una agradable noche de viernes post-estudio (íbamos a ver ‘El Dictador’, película muy graciosa y recomendable, pero por motivos técnicos, estaba en ruso, al final vimos ‘Sucker Punch’, una película con estética de videojuego, rara donde las haya… y a la que no le acabé de pillar el punto, aún me pregunto cómo serían los bailes de la ‘prota’ para escenificarlos con tanta batalla en su imaginación).
   Anyway… el caso es que, como la buena norma de invitado indica, no quería llegar con las manos vacías, y la última vez había llevado el postre en forma de helados y no quería volver a llevar comida. Así que se me ocurrió llevarle un detalle, algo sencillo.
Fue en ese momento, estando aún en la biblioteca, cuando me acordé de un broche con imán para pegar en el frigorífico y forma de vaca, lo había visto en una tienda de comercio justo mientras realizaba la compra de unos regalos para otra amiga. El broche en sí era sencillo, echo a mano y de poco coste, pero su valor residía en lo que podría llegar a representar con el acompañamiento adecuado, aparte del que le daba haber contribuido a mejorar las desfavorables condiciones de vida de las personas que realizaron su manufactura en su país subdesarrollado de origen, a través de una remuneración del trabajo más justa y sin tanto intermediario que se quedara con una parte no equitativa de su precio.
De hecho, como se verá en la siguiente entrada de esta categoría, ni siquiera queda claro que la representación sea la de una vaca, pero así fue como lo quise interpretar y eso sería lo que representaría: una vaca llamada ‘Paca’.
 
El nombre
El motivo y nombre del bautizo no es baladí, ya que el pareado no puede ser más simple: resulta que un grupo de compañeros de clase (más tarde amigos), muy reducido y ‘selecto’ (como me gusta decir), entre los que se encontraba Ane, me ‘bautizaron’ como Paco antes de conocerme… y así siguieron refiriéndose a mí hasta que les conocí. Estaba el nombre tan arraigado en sus cabezas, que cuando hablé con mi amiga por primera vez se le escapó algo así: “Hola, me llamo Ane. Tú eres Paco, ¿no?”. Después de semejante presentación, y tras explicarme los motivos de haberme llamado así, siguieron unos cuantos días (pocos) en los que algunos intentaron llamarme por mi nombre, sin éxito, tras lo cuál me pidieron les permitiera llamarme así, ya que ese nombre ‘me pegaba más’. Así fue cómo pasé a llamarme Paco para unos pocos y David para el resto. Aclarado esto, ya os imaginaréis lo que me llevó a llamar así a la vaca.
 
La preparación
Ya tenía el nombre, ahora sólo faltaba darle algo más de vida a aquella vaca sin cuerpo. Para ello, tendría que inventarme una historia: ¿quién era Paca?, ¿cómo era?, ¿cuál era su estilo de vida?, ¿tendría amigos o sería una vaca solitaria?… Los primeros versos surgieron solos:
“Paca, la vaca flaca”, es tan flaca que ni cuerpo saca…
El resto fue coser y cantar, y una experiencia divertida encontrar rimas fáciles que describieran a Paca. No se trataba de escribir un poema de difícil lectura y demasiado elaborado, sino algo gracioso que al leerlo, provocara en el lector la misma emoción que me provocó a mí escribirlo, ¡con el móvil en el tren de vuelta a casa! Algunos pasajeros alucinarían con el chico que contenía la risa al escribir en su móvil, de hecho, me consta que el que estaba a mi lado no pudo evitar leer un poco y sacar una sonrisa, pues de eso se trataba: de sacar (son)risas.
 
Los personajes y su hábitat
Mientras escribía el regalo, fueron surgiendo algunos personajes de forma natural, que se relacionaban con Paca de una manera u otra: ¡aquello se estaba convirtiendo en un auténtico zoo!. Fue con este nombre como decidí bautizar inicialmente a mi proyecto, ‘Proyecto Zoo’, que no era otro que llenar la puerta del frigorífico de Ane con animales diversos que surgieran de mis rimas. Pero un día me dí cuenta que un zoo no le daría libertad a los animales: de equivocarse, de caerse y volver a levantarse, de crecer, de cambiar… pues también así lo harían los poemas, que a medida que pasara el tiempo, podrían cambiar su forma, añadir algún verso más, o despojarse de otro en sus estrofas. No, los animales vivirían en libertad, en la Naturaleza, en una sabana llamada Sabane que (curioso nombre, ¿no?), poco a poco, se iría poblando:
 
Paca, la vaca flaca: En llegar a Sabane,
fue el primer animal,
atraída por la flora
que allí se escondía,
y las posibilidades
que ese paraje ofrecía,
por no llamarlo paraíso,
en cuanto alimentación se debía…
y es que debido a su anatomía,
ésta requería
ser especial.
 
Paco, el macaco flaco: Gran amigo de Paca, puede llegar a ser algo pesado, aunque no de forma estricta, ya que en ese sentido, le pasa tres cuartos( de kilo) de lo mismo que a Paca. Además, literalmente, no es nada manco. De humor algo excéntrico, su boca le juega a veces malas pasadas, aunque lo intenta suplir con su buen corazón y la mejor intención. Es un incomprendido.
 
Amparo ‘Ampa’, la elefanta que todo zampa: Es una elefanta algo peculiar, pues no es herbívora, como su rara amiga víbora. Le gusta comer, desde ensalada de lechuga hasta de pollo una pechuga, pasando por chorizo y algo de queso, y claro, eso se nota en el peso. Pero tiene algo que a Paca fascina, y no es otra cosa que su enorme trompa, con la que a veces le deleita los oídos… todo sea a cambio de un poco de lo que realmente le encanta de Paca: su cocina.
 
Otros animalillos varios que, espero, estén por llegar.
 
Los que aún no han llegado a Sabane, sabed que no es nada fácil llegar, y mucho menos al corazón de ella… y si no que se lo pregunten a Paco, que tras mucho esfuerzo, espero lo haya logrado. Pero ¡cuidado!, que no es como cualquier otra sabana, que si la buscas la encuentras, no, ésta, si la buscas la encuentras, pero lo más probable es que no salgas vivo de ella.
 
 
Y con esto doy por comenzado mi ‘Proyecto Sabane’, espero que esta presentación os haya gustado.
 
 
P.D. Aprovecho para decir (quiero decir escribir), que ésta, así como todas las entradas de esta categoría, tienen como propósito el mencionado en la acepción del primer bloque dada por la RAE para el género al que se suscriben.

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Acerca de x9av1dx

“Tómate lo que tienes encima con calma para que no acabe sepultándote debajo.” Aforismo propio. “Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas.” Máxima externa, de Blaise Pascal (1623-1662). “Me inspiras... tanto, que una vez dentro de ti no puedo ni quiero salir.” Greguería propia. “Hablando se solucionan las cosas... o no. De todas formas, nunca renunciaré a las palabras, sólo las escogeré con más cuidado.” Máxima propia. Ver todas las entradas de x9av1dx

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