Pseudoentrada de diario abierta

09-02-2013

Buenos días:
Espero que hayas amanecido bien.

No sé muy bien cómo empezar, pero intentaré hacerlo de forma rápida, para que puedas (en realidad, podamos) leer mis pensamientos de ayer al llegar a casa y de esta mañana nada más levantarme, antes de que se diluyan en el tiempo, pierdan su significado o cambie… pues así es como creo que son los pensamientos y los sentimientos… y, en consecuencia, así son las palabras que tratan de expresar éstos de la forma más fiel y exacta posible, al menos eso intento: son hijos de su tiempo (y por eso hay que entenderlos/as en su contexto… por eso no es ni será lo mismo la primera lectura que la última que, espaciada en el tiempo, nos otorga una perspectiva totalmente diferente… no mejor ni peor, sino bajo la atenta mirada de la experiencia que éste nos ha otorgado).
 
No sé si fruto de la almohada, se me ocurrió que sería una buena idea escribir una especie de entrada de diario, como hace mucho que no hacía, concrétamente desde la entrada al segundo milenio. Por aquel entonces tenía yo doce años y mi madre me sugirió escribir un diario en lo que fue mi primer viaje a Inglaterra, cerca de Bristol. Supongo, y ahora lo veo así, que fue su forma de ‘control’ (control entre comillas, pues no podría leerlo hasta mi regreso a la vuelta y una sola vez… pero le daría seguridad y tranquilidad poder leer y hacerse una idea de lo que fue mi primera estancia en ese país anglosajón al que nos, a mi hermano y a mí, ‘enviaron’ para aprender la lengua de Shakespeare; eso sí, a distintos sitios, para que no pudiéramos hablar español entre nosotros… o qué sé yo; la verdad es que esto último lo estoy pensando y se me ha ocurrido ahora y nunca les he preguntado, tal vez un día lo haga… pues no le veo sentido, ya que allí si algo fue lo que hablé además de inglés, fue español: estaba lleno de chicos y chicas que, como a nosotros, nos habían ‘enviado’ vía agencia de viajes a aprender inglés en ese colegio). Nunca les estaré lo suficientemente agradecido, pues ese verano (y los cuatro que le seguirían) en Inglaterra fue (y fueron) de los mejores de mi vida…
 
Anyway… que me desvío del tema. Así que esta ‘pseudoentrada’ de diario consistirá (y lo está haciendo) en eso, una entrada de diario que sólo tú y yo podremos leer cuando queramos. Pseudo, por hacerlo vía email, y no quedar escrita en papel, o en una entrada de blog personal, ya la puedan leer sólo dos personas, o quedar ‘desnuda’ a la vista de cualquier ojo extraño… de cualquier lector, expuesta al escrutinio, dispuesta a que la abran en canal, mientras ésta les otorga y dona su (co)razón de ser… Pues no pretende que la lean y la comprendan, o que la compartan, ni siquiera que sientan lo mismo que el que la escribió, (sólo )quiere dejar su huella en el tiempo; ya sirvió de pañuelo o servilleta para su autor, que presto, se limpió y vertió en ella lo que de otra forma no podría hacerlo, pero, como ya escribí en otra entrada, puede, desea, anhela y espera, que sus palabras puedan servir de refugio para otras personas, que puedan encontrar cobijo en éstas (la definición 8 de la RAE dice el propósito, pero hay algo que no dice, y es por qué: ¿para qué suscitar sentimientos análogos? Bueno, se me ocurre que para compartir, pues somos personas, seres sociales que lo necesitan. Compartimos muchas cosas, experiencias, momentos… sentimientos, pero si hay algo que nos volvió ‘humanos’, si hay algo que nos ‘humaniza’ y nos desarrolló… si hay algo que propició nuestra evolución: esas, son las palabras. Y a veces son la mejor medicina, para propios y ajenos, para amigos, conocidos o por conocer, para desconocidos… para el que las escribe y para el que las lee, para el que las siente como propias y las hace suyas, para el que alivia su dolor con ellas: para el que las comparte).
 
 
Ayer no sé cómo lo pasé, ni siquiera cómo me sentí, a veces pienso que me sentí algo forzado… que la situación lo era y los hechos que los siguieron estaban destinados a ese beso robado… sí, robado, pero no por ti, o tal vez sí, no lo sé, aún no lo tengo claro… pero no quiero que te sientas atacada pues nada dista más de esto que un ataque a tus murallas, que espero, confío y creo que tienes más que reforzadas. Tal vez, fueran las circunstancias, tal vez sean así todos los besos robados, tal vez exista algún baúl donde ‘alguien’, ya sea Afrodita, ya sea Cupido, los encierra y los custodia, ya sea un beso afrodisiaco o uno escupido… aguardando a que los reclamen sus legítimos dueños, que, de nuevo, los reclaman… pero ahora con control, porque los quieren de vuelta, los quieren sentir de nuevo de los labios de sus dueños.
 
“Algunos besos se quedan ahí para siempre…
Esos: esos son los besos olvidados.”
 
 
 
“Puedes llevar meses en el dique seco,
años, de hecho
tal vez sólo semanas,
pero creo que no peco
si digo que las ganas
siempre siguen ahí…
esperando (re)(su)r(u)gir
a la menor oportunidad,
con mayor ferocidad,
y ni las pecas ni las canas
podrán quitarle al león
el rugido de su pecho
que desde hace tiempo ansiaba
re(s/g)u(c/rg)itar de su corazón.
Como ahora… supongo que eso
es lo que me acaba de pasar.
 
Y en cuanto al beso,
llámame bicho raro
(pues a león no llego),
que si no lo haces tú,
ya lo hago yo…
pero quiero que sepas,
que, de ayer, ni de lejos
fue lo que más me gustó.
Ni siquiera sé qué fue
lo que me ‘ebocó’
así, escrito con b,
permíteme esta licencia
pues ésta (así como los paréntesis)
no es fruto del azar…
sino tal vez un juego,
juego de palabras al que te invito a jugar,
para que al resolverlo, descubras luego,
que los paréntesis encierran algo más que palabras
(que pueden ser desordenadas,
‘mal’ escritas o permutadas,
todo en aras de alcanzar
una mayor expresión,
ya no digo comprensión,
y mucho menos, ‘conpasión’).
 
Pues eso,
que imagino que lo del beso
es parte de un ritual… social,
algo que viene (impuesto )con la boca
y que no se declara,
ni a Hacienda ni a nada…
y a veces ni al que lo recibe,
algo muy de boga
en estos tiempos que corren,
de demasiado sobre
y escasa soga,
pues son los sobres los que sobran
y la soga la que es poca
en estos tiempos que corren,
a ver si más de uno se ahoga.”

Un beso,
David López Villamarín
(1987-?)

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Acerca de x9av1dx

“Tómate lo que tienes encima con calma para que no acabe sepultándote debajo.” Aforismo propio. “Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas.” Máxima externa, de Blaise Pascal (1623-1662). “Me inspiras... tanto, que una vez dentro de ti no puedo ni quiero salir.” Greguería propia. “Hablando se solucionan las cosas... o no. De todas formas, nunca renunciaré a las palabras, sólo las escogeré con más cuidado.” Máxima propia. Ver todas las entradas de x9av1dx

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